Gente en sitios

Gente en sitios, la última película de Juan Cavestany, es algo para lo que difícilmente se está  preparado antes de su visionado. Aún conociendo la estructura y tono de la película, tiene la capacidad de, en sus apenas 80 minutos, encontrarte con la guardia baja en un par de ocasiones. Cuando crees haber entendido el tipo de humor con el que juega, aparece un segmento ambiental, desconcertante e incluso agobiante, para luego permitir la irrupción del más puro surrealismo. Quizás es la representación cinematográfica de eso que llaman posthumor. Cavestany nos presenta un abanico de situaciones aparentemente inconexas, pero que en su conjunto nos plantea unas ideas sobre las que reflexionar. Un interesante reto que vale la pena aceptar, como espectador y como crítico.

Gente en sitios es una película hija de su tiempo, y se asienta sobre dos conceptos muy actuales: el cine low-cost y la búsqueda de inmediatez a la que parecen someternos las redes sociales. Internet parece haberse convertido en un debate infinito, una masa de información que crece cada día donde la única manera de hacernos notar es llegando antes que el resto. Consumimos productos con la mayor rapidez posible para poder plasmar una reflexión antes de que se le ocurra a cualquier otro. Y así seguimos alimentando a la bestia sin plantearnos realmente hasta qué punto es necesaria nuestra aportación.

El hecho de que hoy en día cualquiera pueda grabar, debido al abaratamiento de la tecnología, permite que este mismo principio se pueda aplicar en el medio audiovisual. ¿Por qué no rodar esas ideas fugaces que pasan por nuestra mente? ¿Hasta qué punto hay que elaborarlas para que tengan entidad propia? O lo que es lo mismo, ¿cómo saber qué ideas pueden tener validez y por tanto merecen nuestro tiempo? Sobre estas cuestiones parece reflexionar Cavestany a medida que desarrolla la película, con propuestas que se desechan a medida que se crean y otras que van creciendo al reaparecer, mutando incluso en formas inesperadas.

Gente

Gente en sitios nos permite aún otra reflexión, válida para el medio y nuestro día a día. Todos los personajes que aparecen transpiran una cierta desesperación y agotamiento, lo que unido a la estructura en forma de fragmentos inconexos, representando momentos únicos de sus vidas como si no hubiese nada que destacar del resto, sirven como un interesante reflejo de la realidad que se vive en nuestro país actualmente. Por otro lado nos sugiere la duda de hasta qué punto es necesaria la presencia de una trama o el desarrollo de una historia, ¿por qué no ir pasando de un clímax a otro, buscando ese momento en que lo cotidiano y lo extraordinario chocan de manera frontal?

Muchos son los que abrazan Gente en sitios como el gran descubrimiento del nuevo cine español. Yo quizás no me atrevería a decir tanto, pero una película tan libre y que llevando la fugacidad como bandera en su estructura consigue quedarse en nuestra cabeza para provocar ciertas reflexiones, es algo muy a tener en cuenta en nuestros días.

Anuncios
Etiquetado , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: