Her: presencias y espacios

Her, la última película de Spike Jonze, ha recibido numerosas alabanzas por parte de la crítica en su carrera comercial junto a una buena cosecha de nominaciones y premios que se suceden durante esta época del año. La sinopsis estándar dirá que Her cuenta la historia de Theodore, un escritor que se enamora de un Sistema Operativo inteligente llamado Samantha, pero sin embargo el discurso de la película abarca muchos temas más allá de este planteamiento. Obviamente se habla del amor, la pareja y la evolución que se produce en este ámbito, pero también sobre el individuo y sus interacciones, tanto con otras personas como con el espacio que le rodea, sugiriendo la cuestión de dónde se encuentra el límite entre la persona y el conjunto: hasta qué punto podemos aislarnos del resto o incluso abandonar nuestra individualidad al relacionarnos con otros. Son precisamente estos aspectos y su relación con la puesta en escena de la película lo que me resulta más interesante y sobre lo que centraré el texto, que inevitablemente contiene aspectos de la trama de la película.

Durante la película Theodore interactúa con diferentes personajes y vale la pena prestar atención a cómo el tipo de plano y encuadre varía según su relación con ellos. El ejemplo más evidente quizás sea el del personaje de Amy, interpretado por Amy Adams, su vecina y amiga. En los primeros compases Amy vive con su novio Charles, por lo que se presenta principalmente a través de planos medios, con una cierta distancia debido a la necesidad de incluir a su pareja en el encuadre. Podría decirse que fuesen un sólo ente y deben presentarse siempre en compañía, impidiendo la intimidad entre Theodore y Amy. Hay un breve momento en el que ambos conversan a solas, aún con un plano medio, pues en cuanto van a comenzar a hablar de cuestiones más personales aparece Charles, desapareciendo esa sensación de cercanía y dando paso a otra conversación, como si la anterior nunca hubiese existido.

Amy 1

Posteriormente Amy acaba su relación con Charles y desde ese momento se produce un progresivo acercamiento entre Theodore y ella mientras se afianza su amistad. Esto se refleja en la utilización de primeros planos en sus conversaciones, utilizando encuadres que los presentan como iguales, o incluyéndolos a ambos en un mismo plano pero respetando su individualidad, quedando uno fuera del enfoque. Esta cercanía se va cimentando hasta llegar al plano final donde se revierten algunas de éstas constantes. Ambos están juntos, permitiéndose incluso el contacto físico, pero se les presenta desde un plano alejado que nos permite ver la gran cantidad de espacio que hay a su alrededor. De esta manera parecen haber salido de una burbuja, donde la cercanía y la intimidad ya no limitan el espacio de cada uno.

Amy 3

Esa imagen contrasta directamente con la cita a ciegas que tiene Theodore durante la película con una chica interpretada por Olivia Wilde. La cena se resuelve mediante un habitual intercambio de sencillos planos y contraplanos. Ambos se están conociendo y se muestran desinhibidos y naturales. Sin embargo tras la cena pasan a intimar más hasta besarse apasionadamente en la calle. La cercanía física entre ambos, algo que parecen desear, se refleja en la manera de rodar, utilizando primeros planos muy cercanos en los que la cámara parece estar a punto de interponerse entre ambos en busca de la cercanía al rostro. Esto hace que apenas quede espacio para otra cosa que no sean sus rostros, produciendo una sensación de agobio que da al espectador una pista de lo forzado e incómodo de la situación, advirtiendo que la situación no es tan idílica como puede parecer  y algo no marcha bien entre ambos, como demuestra la resolución de la escena.

Olivia

Pero sin ninguna duda  la relación más cercana y sincera es la que desarrolla Theodore con Samantha, a pesar de que ella no sea un ser humano. Ambos hablan continuamente contándose sus intimidades, miedos y deseos más profundos, sin que parezca haber secretos entre ellos.  Uno de los momentos cumbre de la película llega cuando ambos tienen su primera relación sexual, obviamente no de manera ortodoxa sino mediante una conversación. El tono de la conversación va aumentando hasta que la pantalla funde a negro y nos quedamos a solas con sus voces. No hay espacio en el que integrarse ni presencia física de ambos, y sin embargo parecen haberse fundido junto con la pantalla. Alcanzan así la intimidad definitiva, sin nada que pueda limitarlos pues todo queda al servicio de la imaginación. Un hermoso gesto para definir una gran historia de amor.

Samantha

Anuncios
Etiquetado , , , , ,

Un pensamiento en “Her: presencias y espacios

  1. […] Jonze vence de forma aplastante. Alcanza el clímax con el fundido en negro, en una magnífica correspondencia mensaje/imagen: los dos solos, en la oscuridad, rodeados de su propia incorporeidad, de su inexistencia, realmente […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: